21・BUENOS AIRES

s

vagancia dulce

nunca me imaginé que el beso dulce

suave

pegajoso

azucarado

liviano

mojado

que la piel aterciopelada

lisa

perfumada

tersa

gentil

que los ojos tiernos

atentos

brillantes

de mujer

serían fuertes

rígidos

seguros

como los de un hombre.

Vivimos la ficción que nos vendieron para no descubrir que entre nosotras hay un mundo infinito de amores románticos, de besos, de pieles y de ojos dispuestos a amar como nos enseñaron, pero también como no nos supieron enseñar.

La sola idea de escucharte mover los labios y formar sílabas de un nombre que te tocó me da nauseas. Saberte perdidamente enamorada de un cuerpo que se mueve más elegantemente y con una oscuridad más hipnotizante que la mía me angustia profundamente y me deja inconclusa en mi propio sentir. Siquiera pensar que hubo antes más de una que te dejó sin dormir me deja sin armas, sin forma de ocuparte. ¿Cómo se compite contra el amor que no te dejaron dar?